Dijeron que un escritor tiene todo en la cabeza, que no importa si lo hace en ese momento o diez semanas después, la idea seguirá ahí. Las palabras también.
Tenía una idea tremenda y la olvidé por completo. Lamento mucho haberla perdido, ya no sé si la idealizo tanto que la creo tremenda o si de verdad lo era.
Por esa razón empecé con un celular y luego con una grabadora. Tiempo considerable estoy en mi carro, muestra representativa del universo y a ese universo es necesario llamarlo casa.
La autopista del sur es mi cuento favorito de Julio Cortázar. No es hasta que lo recuerdo estando en mi carro cuando lo comprendo de verdad y no es hasta que llego a la conclusión de que pienso tantas cosas yendo de aquí y allá que debería de grabarlas para no olvidar, lo tremendo y lo que no es tanto. El cuento habla de un embotellamiento que dura días, al no poder mover sus autos y sin la certeza de que es lo que ha pasado mas adelante, dejan de mirar fijamente al frente y empiezan a mirar a los lados y a crear relaciones y roles. Es una idea genial para un cuento, ojalá se me hubiera ocurrido a mí.
El vendedor de periódicos, que lee todos los encabezados y los repite como si eso fuera una opinión, la tercera guerra mundial se acerca cuando no podríamos estar mas divididos, piensa. Veo al chico que los reparte de auto en auto en su chaleco fosforecente dice: Semana para VIVIR o MORIR. Me quedo de piedra. La portada del periódico que dice lo mismo. No puedo andar por las calles con todas esas señales.
Sabiendo todo eso, mientras tanto he tenido cuidado. Me pusieron a investigar y eso es lo que he estado haciendo. ¿Habrá alguien como Adrian Veidt leyendo entre las líneas de los programas y la publicidad?
Todo lo que se ha podido decir y lo que no se ha dicho.
Alguien perdió la cabeza. Soy yo. Soy yo cuando me preguntan de que se trata la música alternativa. Yo tampoco entiendo. Claro que sí, la música que no es normal. El mundo enloquece y cada vez mas gente dice la palabra "literal". Comí demasiado, o sea literal me comí una vaca. A veces creo que me siento muy inteligente, con todo y sabor a sangre en la boca, y aunque no tengo 18 años ni actuó de esa forma, me acuerdo de algo que escribió Paul Auster. "Cuando me daba la vena, pasaba noches enteras en los bares, fumando y bebiendo como si quisiera matarme, citando versos de poetas menores del siglo XVI y oscuras frases en latín de filósofos medievales, y haciendo todo lo posible por impresionar a mis amigos. Los 18 años es una edad terrible, y aunque yo iba por ahí convencido de que en cierto modo era más maduro que mis compañeros de clase, la verdad era que únicamente había encontrado una manera distinta de ser joven."
Cuando se vengan encima de mi y de ti. Cuando reacciones como debes y recuerdes todo lo que has aprendido, al parecer no habrá cambiado nada ni ha influido mucho, pero al menos ya no hay más replay en la cabeza de cómo debiste haberlo hecho. Lo hiciste bien, aunque tu mano derecha no sepa lo que ha hecho la izquierda, aunque tú y el mundo hayan perdido la cabeza, lo hiciste bien y eso es lo que queda.