4.29.2014

Full-time job

But loving you’d become a full-time job and I wasn’t ready to be unemployed.

Fragmento de I love Dick, por Chris Kraus

4.28.2014

::.´´'*

Ella se sentía culpable. Aunque ella sólo escuchaba el problema y no tenía cabida en él no podía evitar sentirse culpable. Entiendo su sentimiento. No me atrevería a decir que es lo peor que se puede sentir, pero es una angustia que llega al desgaste. Ella empezó a llorar mientras hablaba, ahora su mente iba enumerando una cosa triste tras otra, cada vez más grande, igual que su sentimiento. Le evitaban ver a los ojos y trataban de romper con su llanto diciendo algo que la sacara de ese estado, algo con enojo, como lo habían aprendido en las películas, aún cuando no sintieran enojo, sólo era una técnica para evitar que el llanto se viniera fuerte y salir de esa incómoda situación. Iba más allá de lo ella que podía racionalizar, de pronto el peso del mundo, o al menos así creía sentirse, caía sobre sus hombros. Esa no es forma de vivir. Por otro lado, aquellos que buscaron en ella el apoyo y el consuelo se sintieron, como nunca en sus vidas, tan solos e incomprendidos al mismo tiempo. Se hicieron los fuertes, evitaron que siguiera llorando y trataron de romperle esa idea que se había formado. Ojalá que todas las veces estar triste fuera una cuestión de opción.

4.24.2014

Pig Pen



"También Pig Pen ostenta una inferioridad de la que lamentarse: es irremediablemente, definitivamente sucio. Sale de su casa compuesto y bien peinado y al minuto los cordones de los zapatos se  le suelta, os pantalones se deslizan sobre sus nalgas, su pelo se cubre de polvo, su pie y sus vestidos quedan cubiertos por una capa de barro... Consciente de esta vocación hacia el abismo, Pig Pen hace de su situación un elemento de gloria: "sobre mí se concentra el polvo de innumerables siglos... He iniciado un proceso irreversible: ¿quién soy yo para alterar el curso de la historia?" ; no es un personaje de Becket, naturalmente, es Pig Pen quien habla, el microcosmos de Schulz alcanza la extrema cumbre de elección existencial."
Fragmento de Apocalípticos e Integrados, Umberto Eco. 

4.11.2014

De sueños



He tenido un par de sueños estos últimos meses que tratan sobre catástrofes. A veces pienso que se trata del fin del mundo, a veces sólo de la humanidad. Son sueños de angustia, terminen como terminen siempre angustian.

Hace meses soñé que algo grave pasaría, iba manejando y veía a toda la gente preparándose con provisiones, cerrar sus casas, cubrir sus ventanas, todo el mundo corría. Cuando llegué a mi casa, mi esposo acostado en la cama lloraba, en otro piso se escuchaba una mujer histérica llorando y gritaba que se quería morir. Pregunté qué iba a pasar y él me dijo: No quieres saber. Lloré también. Salimos a buscar a mi mamá, ella estaba en su casa. Nos abrazamos y me sentí tan bien de que estuviéramos juntos. Ya no llorábamos, cuando ella dijo, en su particular y armoniosa manera de ver la cosas: No se preocupen, la vida sigue. Y luego desperté, me sentí esperanzada.

Ayer soñé que estaba en una fiesta al aire libre. El cielo se veía increíble. Luego veía un avión a lo lejos y parecía haberse topado con un campo magnético que lo hizo estallar. Parece que nadie más lo había visto, hasta que hubo otra explosión de ese tipo y ahora sí lo notaron pero tampoco les importó tanto. Yo me quedé viendo el cielo. Aunque era de día se veía la luna. Era hermosa, se veía con muchas texturas y sombras. Muy grande, muy cerca. Pero de pronto una nave a una distancia más corta explotó, se sintió fuertisimo y a ella le siguieron una y otra y otra. La gente corrió invadidos por el pánico. Yo quería usar mi celular pero lo olvidé dónde me había sentado, regresé por él e intenté marcar, pero estaba tan nerviosa que apenas lo podía sostener. Subimos corriendo las escaleras para salir de ese  lugar, cuando un montón de gente venía en sentido contrario, gritando, fuera de sí: Es el ejército, se están llevando a todos. Ese sensación horrible de no tener a dónde ir o de morir aplastada. Bajo las escaleras encontré una puerta y calladamente entré ahí. Me preguntaba qué hacer, dónde esconderme, si debería seguir moviéndome y lo más importante cómo hacerle para volverlo a ver.

 Ayer antes de dormir veía Super 8, lo cual explica los maravillosos efectos de explosiones que mi mente produjo. Y el ejército.