9.22.2011

Información trascendental: C.

Puedo escribir dos cosas. Una es de C. y la otra es de mí.
El dueño de Panamá es un magnate judío, yo lo soporto poco. Dice que no puede enviar al mejor de sus gerentes a la capacitación porque es caro. ¿Qué son 209 dólares para el último de los magnates? Nadie le cree. Todos torcemos los ojos, nos reímos y decimos: por favor.
Se animan a hablarle por teléfono y dice no saber que hacer, es un problema personal, el gerente no puede ir.
¡Es una gran oportunidad!
En el altavoz se escuchó su respuesta y recorrió el cuatro, nos paso entre las piernas.
Es que tiene sida.
Nadie lo vio venir y contamos hasta 3 para mordernos los labios.
Yo no sé que hacer. Ya no sé que hacer. Los demás empleados están asustados y dicen que es un peligro andando. Bueno, tu lo conoces. Es C. Una aguja, una aguja. Eso dicen, están a una aguja de contagiarse.
Intercambiamos miradas, nos tapamos la boca con la mano y la mordemos de paso.
Cuelga y su voz sigue sonando en el cuarto. Se queda ahí con nosotros que pensamos en C., adentro de ese traje tan pequeño que usaba, tan serio, tan peinado para un lado.
Pobre de C.

9.18.2011

Datos Inútiles: V.

V. y su hermana gemela se prometieron no comer chocolate, sin que se sepa realmente porque.
Han pasado 8 años y V. sigue cumpliendo la promesa, a lo más se ríe cuando le ofrecen algo que tiene chocolate.
Platicando con ella me ha dicho, que muy seguido sueña con chocolates. Su sueño más recurrente es estar comiendo a puños M&Ms y ni siquiera era su chocolate favorito.

9.10.2011

Impecable

Lo tenía en mente como una cita más, me habló un día antes para recordármelo....como si de alguna forma pudiera olvidarlo. No tuve tiempo de bañarme, me levanté tarde, como todo este mes, como siempre.
Manejé hacia el trabajo, la noche anterior apoyé los pies en la pared, y la vi desde ahí. En el segundo piso de un centro comercial recordé a mi prima Gaby, ella murió cuando tenía 14, mi abuelita murió justo un mes después de ella. Gaby se pegó en la rodilla jugando fútbol, después de eso su cuerpo fue invadido. Algo así nos dieron a entender, el cáncer estaba quieto en su rodilla antes de eso.
He estado en muchas salas de espera, por mí y por muchos, he estado en los consultorios sin saber que me van a decir, a veces me he visto de lejos y he pensado que la vida es un mal chiste.
En una caricatura me sentí cuando el doctor dijo, Ah, ¿no hay dinero suficiente? No se preocupen podemos conseguir unos fierritos, son brasileños, no son muy buenos pero los podemos apretar bien a la columna. Se safan, eventualmente se safan, así que la volveríamos a abrir. ¡Hola Doctor Nick!
Tiene que ser un mal chiste cuando el doctor te pregunta frente a tu mamá que si la varicela te ha dejado cicatrices. ¿Cómo están tus partes íntimas? Bien. ¿Tienes cicatrices? No, estoy bien. ¡Qué bueno! Porque si algún día quisieras hacer una película porno...
El consejo de mi vida, el doctor dice: Tú no puedes volver a trabajar, olvídalo, te hará más mal.
Entonces, ¿hay algún ejercicio que me pueda ayudar, qué hago?, ¿Cuántos años tienes? Ah, ya veo, pues encuentra a alguien que se quiera casar contigo, que tenga dinero y listo.
¡Grandes consejos médicos!
Nada se debe tomar tan en serio.
Así que no pensé en eso. Por la tarde me sentí mal, pensaba que había sido la comida. Recé al inicio del día, o al camino a mi casa, no sé. Recé, pero me sentí mal, siempre haciéndolo al último momento cuando ya no queda ni una gota de razón para aferrarse, cuando abruma el sentimiento.
Entré al consultorio y me quitaron los puntos. ¡Estás bien, no tienes cáncer en la piel!
¡Impecable!