5.23.2010

Superhambrienta habla de frente

"Demasiado dulce": La expresión me parece tan absurda como "demasiado bonito" o "demasiado enamorado". No existen cosas demasiado hermosas: sólo existe percepciones cuyo apetito de belleza es mediocre. Y que no me vengan con el barroco opuesto a lo clásico: aquellos que no ven la sobreabundancia que explota en el mismísimo corazón del sentido de la medida tienen una percepción muy pobre.

Biografía del Hambre, Amélie Nothomb

5.18.2010

Yo también soy zurdo.

Me contó que de chico le ataban la mano con un cordón a la silla y le forzaban a usar la otra. Tres de sus hermanos y su padre son parte del club.
Me escuché a mi misma hablando en tiempo presente y mientras hablaba en lo único que podía pensar era el por qué de estar haciéndolo. Fue un terrible error, me dije y no más. No es que esté negando la realidad o que pretenda mentir, mi lengua se resbalo como se resbala el dedo sobre el mouse en un archivo y provoca un caos.
Era un cincuentañero que apresuró el paso para alcanzar a decirme: Yo también soy zurdo.
Entonces, ¿le tocó la época donde estaba prohibido serlo?
Puede que mi frase sea delimitante o un aterrizaje forzoso, pero no fue con esa intención y prefiero un cincuentañero que se acerca sin la pretensión de soy adulto y por lo tanto debo de hablar inteligente ó culto ó interesante a aquel que al verme calentar té negro diga ¿sabes qué eso que estás haciendo es bastante ingles? De hecho, es famosa la hora del té ó ¿qué decir al ver mi auto? Nada menos que, este concepto de auto pequeño lo hace ver bastante europeo.
Mi auto es coreano y su forma me recuerda a la cabeza de un velociraptor.
Al final de la conversación le dije que el mundo estaba hecho para los diestros y que hemos aprendido a adaptarnos a él usando ambas partes del cerebro, la que es por reflejo y la que nos obliga a hacerlo. Lo cual yo considero bastante interesante.
Euforicamente me dijo, Si, todo esta hecho para diestros, pero ¡Sobreviviremos!
Y se alejo como lo hacen esas personas que terminan sorpresivamente y con alguna frase pegajosa ó un chiste del que sólo ellos se ríen porque nos dejan a nosotros un poco desconcertados que tardamos en seguir caminando y vemos como a unos pasos mantienen la sonrisa, y entendemos que si esto fuera una carreta esta es su salida.
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5.17.2010

Leamos pues,

"Lo que sé es que no empezaría con las cosas con las que por lo general empiezan las escuelas. - Cruzó los brazos y reflexionó un instante-. Creo que primero reuniría a todos los niños y les enseñaría a meditar. Trataría de enseñarles a descubrir quiénes son, y no simplemente cómo se llaman y todas esas cosas... Pero antes creo que les haría olvidar todo lo que les han dicho sus padres y todos los demás. Quiero decir, aunque los padres les hubieran dicho que un elefante es grande, yo les sacaría eso de la cabeza. Un elefante es grande sólo cuando está al lado de otra cosa, un perro, o una mujer, por ejemplo ni siquiera les diría que un elefante tiene trompa. A lo sumo, les mostraría un elefante, si tuviera uno a mano, pero les dejaría ir hacia el elefante sabiendo ellos tanto de él como el elefante de ellos."

Teddy, JD Salinger
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5.12.2010

Teddy

Teddy, un niño genio de diez años que necesita de manera urgente un corte de cabello, lleva puesta una camiseta que tiene el agujero del tamaño de una moneda en el hombro, viaja en un crucero que regresa a los Estados Unidos con sus padres y su hermana.

Conversa con Nicholson, un graduado que ha escuchado las entrevistas que le han hecho varios profesores, este lo cuestiona sobre la existencia, la religión y filosofía. El niño tiene la certeza de haber vivido antes en otros tiempos y en otros cuerpos, recuerda detalles de su vida anterior en la India cuando era un hombre que estaba logrando un enorme avance espiritual hasta que conoció a una mujer y dejo de meditar. Piensa que de no haberse topado con esa mujer no habría tenido que regresar en el cuerpo de un niño americano, "ya que es muy difícil meditar y llevar una vida espiritual en Estados Unidos"

Teddy le habla de lo frágil que es la existencia humana y su naturaleza, de las causalidades y trata de explicarle que en el camino a la espiritualización es necesario olvidarse de la lógica. Es necesario escupirla y vomitarla.

Siempre he pensado que existen personas a las que se les facilita el entendimiento a lo profundo y a los grandes misterios. Ahora se que se trata de estar de acuerdo. Cuando tenía ocho dije una mentira y me descubrieron, como yo no sabía, intentaron hacer que me remordiera la conciencia de la siguiente manera: mi hermana me contó para quienes estaba hecho el infierno, para los mentirosos por supuesto. Y me dio una descripción muy completa, diciéndome que era el lugar a donde ibas a llegar hambriento e ibas a comer y comer sin saciarte nunca y donde ibas a llegar sediento e ibas a beber y a beber sin aliviar la sed nunca. Esta imagen fue bastante perturbadora a mis ocho años y de ahí empecé a pensar que sucedía después de morir y que sucedería cuando el mundo terminara. Perdía el sueño y me revolcaba en la cama intentando entender e intentando borrar la imagen de obscuridad absoluta que significaba "por los siglos de los siglos" . Me quitó el hambre por un tiempo y me quedaba sentada en el sillón viendo a mi hermana hacer la tarea mientras escuchaba Romances de Luis Miguel, a nadie le dije a lo que le tenia miedo, realmente no sé porqué, pero mis papás preocupados me llevaron al doctor y vieron que no tenía nada, para entonces ya había aprendido a suprimir el pensamiento antes de dormir.

El cuento de Teddy me impacto por que explica cuestiones que podrían a cualquiera a arrancarse los pelos en los labios de un niño de diez años, aunque este sea una proyección de las ideas de Salinger, las transmite endemoniadamente bien. Fuerte, claro y entonado.

Salinger me recuerda algo y ese algo es a mantenerlo simple.

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5.04.2010

Dosis necesaria

La calle era circular de gran extensión, rodeaba una montaña. Me daba la sensación de velocidad andando en un auto, se inclinaba un poco al dar la vuelta, yo de manera natural me inclinaba al lado contrario, lo que según pensaba en ese tiempo, nos permitía guardar el equilibrio. También me ayudaba de las ventanas, las abría y las cerraba para controlar la fuerza que el aire podía ejercer sobre nosotros.
Este lugar pudo haber sido un hipódromo y esta calle su pista. Como la calle de la fortuna, Ámsterdam. Y si no, quizás era un campo de batalla y bajo esta calle hay un túnel que termina en el centro, donde están las armas falsas bañadas de gloria.
Al llegar, casi me bajo en movimiento del auto. Cruzo corriendo la calle y saludo a los que reconozco rápidamente. Un hombre muy guapo y viejo, vestido para soñar (lo pienso así porque su traje es blanco y me recuerda cuando se entierran a los niños de ocho años que también parecen inmaculados) me señala que la entrada es por la otra puerta.
Pensaba que nada más era un reunión y me di cuenta de que no era así cuando entré a un cuarto lleno de desconocidos sentados en el piso, pregunté que sucedía y me dijeron que tomara asiento, que ya estaban por empezar.
Me senté y saqué de mi pantalón el dulce mas duro del mundo, una palanqueta. En tiempos de calor era el único que podía llevar conmigo. Que profesional me veía buscando en los bolsillos de mi saco el celular y encontrándolo con las manos llenas de chispas. Chocolate aguado en la yemas.
Empezó aquella sesión cuando un joven con chaqueta blanca robo la atención y empezó a dirigir los ejercicios. El joven tiene el cabello rizado, cabeza y barba, y también sobresalia un poco de vello por su espalda que era esporádico, atípico. Me fue imposible quitarle la vista de esa zona.
Dirigí mi vista a la salida y como era la única inmóvil o a destiempo el joven con vello esporádico me miraba fijamente.
Perdón, no me sé los pasos. Y huí.
De nuevo crucé corriendo la calle, pero ya todos se habían ido.
Supuse que estarían en la cafetería del cine por variada y cercana, así que me dirigí hacia allá.
Tengo la sospecha que las cadenas de cines vienen armando un plan para subir el precio promedio de las barras de chocolate y que los médicos aparte de dar soluciones crean necesidades para que continúes regresando.
Cuando llego a la cafetería, ando rápido, rodeando el mostrador, otra vez me encuentro ante un camino circular y volteo de un lado a otro. A ver si los veo por ahí sentados, me inclino hacia un lado para mantener el equilibro en las curvas y el aire acondicionado proporciona las condiciones óptimas para no preocuparnos por la variable irregular del viento.
Luego lo veo, sin detenerme. Me regreso y voy en sentido contrario al mar de personas que dan mordida a los jalapeños y que se meten a puños la palomitas.
Lo relevante fue que lo tome por el rostro para sentir su barba y que era como la de muchos hombres, con vellos café obscuro y claro, alguno blanco y alguno rojo. Y que me dio esa sensación de terciopelo. Y ese efecto inusual que se produce cuando los mueves todos hacia arriba o todos hacia abajo, pasa de obscuro a claro.
También que nos detuvimos frente a los carteles para enseñarle mi pasatiempo mas reciente: leer los slogans de la películas y producirles voces.
Y que me vio con los ojos tranquilos y me dijo lo que no me atrevo a repetir.
Siempre he tenido teorías de conspiración, en el caso en que no resulten ciertas, como sea, entre mas escenarios cree mejor preparada estaré para enfrentar cualquier cosa. Tengo una profunda preocupación por el chocolate, gramo a gramo. Si algo mas llegara a pasar, mas allá de mis teorías reveladas y mas allá de todo lo que pueda predecir, al menos ustedes se quedaron con la única pista.
Mis dientes tenían miel y ajonjolí unidos por lo que parece ser concreto.