5.13.2014

Ejercicio

Cuando me encuentro en una situación desagradable o angustiante, a veces aún retirándome prevalece la sensación. Hace poco pensé en esto:

"Piensa en algo más grande que tú, piensa en algo que te sobrepase por mucho. De tamaño, de peso. Un avión que vuela por encima de las nubes. Estoy viendo por la ventana las nubes infladas, el contraste de las sombras le dan esa forma que me recuerda a la espalda de Falkor. Me quedo mirando lo único que alcanzo a ver, son nubes, sólo nubes. Hasta que dispersas se han agrupado a un lado a otro, y de pronto me da la sensación de que no hay nada que nos pueda cachar, las nubes parecían cubrirlo todo. Me encuentro mucho más alto de lo que cuando estoy en tierra puedo imaginar, no estamos volando sobre montañas, campos o ciudades, estamos sobre el mar y eso me quita el aliento. No hay manera de que pueda ver el final. Aquéllos huecos que las nubes han hecho se reflejan sobre el mar, los rayos del sol forman un halo iridiscente, su apariencia irregular por las olas que no tienen principio ni final. Casi estrello mi frente al vidrio, quiero ver más allá y puedo hacerlo. Puedo ver como los rayos lo penetran, puedo ver su profundidad. Me siento maravillada y empiezo a cuestionar si la luz viene del sol o desde el fondo del mar."

La historia puede seguir y seguir hasta que tenga que volver por completo a la realidad.
Antes hacía este ejercicio a menos detalle, pero de hace algunos años visito la página de Emily Faulstich, una chica que toma las fotos más exquisitas desde cuartos de hotel, flores y comida hasta su vida diaria en Cape Town. Me ha ayudado a pensar específicamente en los pequeños detalles que completan la experiencia. Su página:
http://hawaiiancoconut.tumblr.com/