Mi amigo llegó ayer y caminamos por la ciudad. Me llevo a restaurantes que no puedo pagar, subimos al metro, nos quedamos viendo a la recepción del New York Times con dos cristales y un jardín entre nosotros, como quisiera que mi razón de estar fuera el New York Times, sería un sueño. La razón por la que estoy está bien.
La primera parte fue la mejor. Nos sentamos a tomar un café con vista a la calle 40. Le pregunté que como había sido su mamá de visita y el me dijo que fue bien, que le enseño su vida, que sus amigos morían por conocerla, que organizaron una cena, eran veinte hombres y sólo una mujer. Su mamá preguntó y entonces el muchacho que anda con Matt es ¿su pareja? y así por la mayoría.
Cuando la señora regresó a su ciudad en una cena, le dijo a la hermana y al papá. Yo no sé que haría si mi hijo me dijera que es como sus amigos, y el papá dijo, yo sí sé, apoyaría las decisiones de mi hijo porque hasta ahora lo ha hecho bien, y además ¿qué tiene?, es mi hijo y de la forma que sea siempre lo voy a querer.
Yo sentí que iba a llorar y me voltee rápido a la ventana. Le dije que su papá era lo máximo y acaricié su rodilla. El volvió a su forma de siempre, pero con ojos brillantes.