8.20.2015

Los amantes

Me pude sentar frente a los amantes, por supuesto ellos no parecían tan interesados en mí como yo en ellos. Estaban sentados muy cerca el uno del otro, una forma extraña para estar en un cafetería, habían volteado las sillas para que quedar lo más cerca posible, la mesa ni siquiera estaba en un segundo plano, sino en el tercero. Las piernas de él rodeaban las de ella, yo sólo veía sus labios moverse y no logré escuchar nada.

Él agarraba su mano con suavidad y luego con fuerza, cuando ella se alejaba un poco y él la agarraba con más intensidad. Estaba a punto de convencerla de que estuvieran juntos otra vez, la tenía fácil, pensé. Ella jugaba con la cruz que colgaba del cuello de él y era casi imperceptible como con las yemas de los dedos tocaba su pecho.

Viendo a los amantes pensé en el nivel de intimidad que debe existir entre dos personas para estar tan cerca y sentirse cómodos, para escucharse sin decir una palabra.