6.26.2014
Aprender a pelear
Dice que debo aprender a pelear.Yo le dije que crecí en la religión católica, nos enseñaron a poner la otra mejilla, no a pelear, él aclaró su garganta y me dijo tú no eres Jesucristo.
En ese momento una pieza cayó en su lugar. Fue, tal vez, el inicio. La máquina estaba encendida y el hilo en su lugar, pero faltaba el clic de la bobina. No funciona para mí. Tal vez su ejemplo sea la definición de bondad, pero yo no puedo ser ahora lo que no soy.
Me gustaría no tener que pelear, pero con todo mi corazón quiero ser feliz y, ahora sé que si no aprendo a hacerlo no podré lograr mi objetivo final.
Deseénme suerte en esta aventura, la necesito.
6.06.2014
Al final del semestre
Ya no disfruto ir a la escuela y cuento los días para que se termine, faltan 28.
Sí, tal vez ya me acostumbré a ir todos los días al centro, tal vez ya no se me hace tan raro en el camino a pie ver sus conectes de droga y verlos en acción e idos todos los días o que me digan cochinadas en el camino. ¿Qué una chica no puede comer un dulce sin que le digan: dame esas chupaditas a mí? La semana pasada dos señores me siguieron, uno empezó a correr, gritándome algo. Ignoré totalmente, y más allá de estar ignorando, ni siquiera reaccioné a estar una situación posible de peligro. Ese mismo hombre se detuvo metros adelante de mí, y el que venía atrás empezó a correr hacia nosotros. ¿Qué hice yo? ¿Cuál fue mi plan? Seguir el plan A, entrar a la papelería. Por el espejo que tienen ahí pude ver a mis espaldas, pasaron dos veces volteando hacia donde estaba, pero afortunadamente nada pasó.
Cosas que me gustan del camino a la escuela:
1. Pasar por esa callesita donde se sienta sobre una cubeta de pinturas Berel un señor y a lado su perrito.
2. Ir al McDonald's que está de paso y comprarme un sundae con chocolate, sin cacahuate.
3. La señora que vive afuera del estacionamiento y los gatos que la acompañan.
Lo más difícil para mí es al entrar al salón. Muchas cosas suceden en este momento que me hacen contar los días para que se acabe. La primera es que ya no hay nada que enseñar por este semestre, y lo que faltaba por enseñar lo retrasaron por semanas y semanas para que siguiéramos yendo. Entonces, aquél día en el que nos enseñaron lo último, pudimos a ver terminado todo en una sesión, pero se hizo una pausa porque iban a ir a comprar bolillos, crema, jamón y queso para hacer tortas (cerraron la tienda de la escuela por vender chatarra y refrescos, entonces la opción es comprar afuera. En la panadería, oxxo, etc.) Al siguiente día terminamos la lección faltando 2 horas para acabar la jornada, tiempo que se uso otra vez para comer y preparar tortas.
Respecto a la gente, supongo que a algunos les caeré bien y algunos no tanto. Hay muchas señoras a las cuales respeto y estimo, pero siendo mi única fuente de socialización no es suficiente para mí. De la juventud se encuentra una chica que tardó años en sentirse cómoda conmigo, pero creo que ya es mi amiga, al principio me preguntaba cuánto me costaba todo, hasta el papel Revolución, estaba obsesionada con los bebés que aún no tengo y no comprendía porque no sabía todo lo que alguien de la Ciudad de México debe de saber. Ahora platicamos de las cosas que vamos a coser, a veces me cuenta de su familia y platicamos mucho de películas, pero ella no me ha invitado ni tampoco ha aceptado ir al cine conmigo.
Después, un pequeño grupo de homosexuales que van desde los 20 hasta 40 años, convivir con ellos en grupo es albur, albur, albur. Individualmente, el más joven es como mi ahijado y lo fue desde el primer semestre. Es el chico que todo el mundo trae cortito y que no dice nada, es el chico que no se ayuda, que tiene la historia más triste del mundo pero nadie la va a escuchar entera así que pocos van a quererlo, pocos comprenden su irresponsabilidad, su flojera y su limitada capacidad. Me compadecí de él y lo defendí cuando era necesario, lo apoyé cuando necesitaba consejo o dinero, pero tengo límites. Por su imprudencia me metió en problemas ajenos a la escuela, personales, varias veces se quedó con el cambio, otras cuando me pedía prestado nunca lo devolvía, podría pasar todo eso por alto si las conversaciones llegaran a algún lado. Todas son callejones sin salida. Al principio intentaba encontrar un sentido y le preguntaba ¿por qué? ó ¿por qué no?, hasta que me di cuenta que carece de sentido o no sabe expresarlo en ideas. Entonces me ahorro las energías. Cada día la historia resultaba más increíble a la del día anterior, inverosímil quiero decir. Cada día terminaba preguntándome incrédula, ¿cómo era posible que hubiera pasado? Y así, a riesgo de que las pocas personas que leen esto dejen de hacerlo al menos les debo sinceridad por más horrible que sea, sentía al final del día que mis neuronas se morían en escucharlo e intentar entenderlo.
Aparte de coser y coser, no hay mucho más que hacer, aún cuando algo dentro de mí siga esperando esa interacción social que divierte, nutre o interese, lo escribo con mucha ilusión. En 28 días, habré terminado el semestres, un traje de baño y una chamarra de piel.
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