5.29.2009

¿Flores?

Usualmente topo en una calle que se llama Washington y doy vuelta a la izquierda, sigo derecho un poco mas allá donde empieza la colonia y termina el cementerio.

Vi una flor en la barda del cementerio y pensé haberme confundido. Al siguiente día olvide fijarme. Cuando lo hice detenidamente me di cuenta que si estaba allí, y que no solo eso, ¡habían mas flores!

Mentiría si dijera que pasaba por ahí sin sonreír y que jamás pensé en la increíble y magnífica historia de las flores que se hicieron de un camino entre el concreto para adornar toda la barda del cementerio. Realmente es una belleza.

Decidí ir a tomarle fotos a cada una de las flores de la barda, me tarde, pero lo hice, fue en sábado, hace ocho días. Descubrí que eran mas de cincuenta flores alrededor y también descubrí que eran artificiales. Me quito la idea increíble de que se habían hecho paso entre el concreto pero me dejo otra, alguien se había tomado el tiempo de colocar cada una de las flores. Con algún sentido, quizás sencillo o elaborado. Pero me seguía pareciendo igual de bonito que antes.

Mientras estaba tomándoles fotos a cada una de ellas, alguien venía caminando por la banqueta y se detuvo a lado de mi, lo salude, era un señor grande y me dijo te voy a contar un cuento, casi siempre camino por aquí, un día me tope con un par de flores y las puse en la pared. Para mi es algo natural, soy pintor. Me fui a México un mes y medio, cuando volví habían mas flores en la barda. Es increíble ver la reacción, me dijo. Y luego te veo tomándoles fotos.
Le dije que casi todos los días pasaba por ahí de regreso a la casa y que no podía resistirme a verlas, a cada una de cerca. La sencilla función que llevan. Después creo que cometí un error, le dije usted es Gerardo Cantú y me detuve antes de decir tengo el poster de una de sus pinturas en mi cuarto. Al parecer el reconocimiento le incomodo y empezó a caminar, me dijo antes de irse hace falta creer en la gente, hay que tener fe.

Como la vida no termina y solo se transforma, ansío ver crecer un árbol o flores sobre las tumbas, pero mientras tanto aquí se ha transformado en una reacción que adorna el perímetro.
Y en una reacción que dice hay que tener fe, que sigue valiendo la pena y que es preciso recordarlo.

5.02.2009

Cosas buenas que puedan parecer malas

De verdad creo que no siempre existe la necesidad de compartir la carga, también creo que ya se ha tenido suficiente, o que ya se tiene, no es necesario hacerlo tres veces mas grande, ni invitar a quienes, quizá, jamás tengan que pasar por ello. No digo que sea justo para todos, pero el peso te pertenece y lo último que todos deberían desear en el mundo es que este se multiplique.