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12.27.2012
Pobres diablos
He conocido a varios. No todos lo saben, algunos piensan que son lo contrario: grandiosos en todas sus formas. Así se disimula y quizás hasta lleguen a tener su propio séquito. Del otro lado se encuentran los que se saben así, sean o no, nunca dejarán de serlo hasta que piensen lo contrario.
12.15.2012
En el fondo, sabe que su amor es un amor solitario
En primer lugar, el amor es una experiencia común a dos personas. Pero el hecho que sea una experiencia común no quiere decir que sea una experiencia similar para las partes afectadas. Hay el amante y hay el amado, y cada uno de ellos proviene de regiones distintas. Con mucha frecuencia, el amado no es más que un estímulo para el amor acumulado durante años en el corazón del amante. No hay amante que no se dé cuenta de eso, con mayor o menor claridad; en el fondo, sabe que su amor es un amor solitario. Conoce entonces una soledad nueva y extraña y eso le hace sufrir. No le queda más que una salida, alojar su amor en su corazón de la mejor forma posible; tiene que crearse un nuevo mundo interior, un mundo intenso, extraño y suficiente. (...)
Es sólo el amante quien determina la valía y la cualidad de todo amor.
Por esta razón, la mayoría preferimos amar a ser amados. Casi todas las personas quieren ser amantes. Y la verdad es, en el fondo, el convertirse en amados resulta algo intolerable para muchos. El amado teme y odia al amante, y con razón: pues el amante siempre está queriendo desnudar al amado. El amante fuerza su relación con el amado, aunque esta experiencia no le cause más que dolor.
La balada del café triste, Carson McCullers.
Es sólo el amante quien determina la valía y la cualidad de todo amor.
Por esta razón, la mayoría preferimos amar a ser amados. Casi todas las personas quieren ser amantes. Y la verdad es, en el fondo, el convertirse en amados resulta algo intolerable para muchos. El amado teme y odia al amante, y con razón: pues el amante siempre está queriendo desnudar al amado. El amante fuerza su relación con el amado, aunque esta experiencia no le cause más que dolor.
La balada del café triste, Carson McCullers.
12.04.2012
Bates
Hoy fui al médico y durante la espera una señora se sentó a lado de mí, antes de eso me tocó la cabeza y me preguntó si mi cabello era natural. Era de esas señoras que hablan y hablan, la mayor parte de las veces al aire. Me contó lo que comió desde que levantó, lo que iba a preparar al rato, sus vacaciones y cómo llevaría el pelo para la cena de navidad. Cuando llegó su hijo, un cincuentañero de hombros con un cuello minúsculo que salía de su suéter, se saludaron. Los dos hablaban al mismo tiempo, aunque a el sólo se le veía mover los labios, su tono de voz era bajísimo, la señora se oía de cualquier parte. El me sonreía y me decía algo que no entendía. ¿Qué dónde me lo pinté? Por aquí cerca. Luego se inclinó y volvió a decir algo que no pude entender. ¿Eres libra o sagitario? Ninguna de las dos, soy cáncer. Ah, no pareces, eres muy sociable. La señora le dijo que tardaría media hora más, el dijo que la esperaría y empezaron los gritos, ¡vete a hacer tus cosas! ¿para qué pierdes el tiempo aquí? ¡Vete! Era la mejor y la peor representación del esterotipo Norman Bates que he visto.
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