5.30.2015

Me pregunto si me convertiré en historia. Seguro seré historia como cada día que pasa, pero ¿alguien me convertirá en una historia? ¿se sentará a escribir sobre mí, a describir un gesto exacto, una situación de mi vida, un triangulo de lunares? Y aunque esto último no ha rondado por mi cabeza, hasta el momento de escribir esto, lo que he pensado es que si me convertiré en una historia más, de esas que te acompañan en un café o cuando hablas de un lugar lejano en el que estuve presente, cuando piensas en resolver situaciones adversas, graciosas o comprometedoras, que vagamente se parecen a las de ahora. Es inevitable, ¿cierto? A todos nos pasa, todos lo somos y todos contamos historias.

Prefiero no pensar tanto en eso, sólo tenía que escribirlo. Dejarlo en algún lado, para luego decir que así es, que no hay más, que no es la gran cosa y que la vida sigue, como ha pasado con la mía. Si hay algo que hasta ahora es perpetuamente cierto es que, no importa lo que pase ni lo que sientas, lo adverso ni lo aburrido, lo difícil ni el pan comido, lo lejano ni lo que está a la vuelta de la esquina,la vida pasa. Cuando dicen que todo pasa, que el tiempo lo arregla, es sólo otra forma de decir, aunque parece que lo hace sin piedad no es intencional, la vida sigue y con trabajo o no, nosotros también. 

5.14.2015

JD


Among other things, you'll find that you're not the first person who was ever confused and frightened and even sickened by human behavior. You're by no means alone on that score, you'll be excited and stimulated to know. Many, many men have been just as troubled morally and spiritually as you are right now. Happily, some of them kept records of their troubles. You'll learn from them—if you want to. Just as someday, if you have something to offer, someone will learn something from you. It's a beautiful reciprocal arrangement. And it isn't education. It's history. It's poetry

The catcher in the rye, Salinger

5.12.2015

Nightcrawler

Cada vez que voy de regreso, la calles están húmedas y completamente vacías. Por metros y metros, sólo se escuchan mis pasos andando sin ritmo, esquivando charcos. Camino por la mitad de la calle y ocasionalmente me vuelvo para ver si alguien anda por ahí, si alguien observa desde la ventana o si el balcón sigue encendido, pero nunca he tenido la fortuna, buena o mala, nunca ha sido mía.

A veces se siente como si el silencio de la calle en la madrugada fuera igual de denso que el vacío de los días, que siguen pasando. Otras veces es la libertad misma. 

Nada de eso se puede comparar a ir manejando en el auto, otra vez por calles vacías, húmedas y frías, escuchando música de mi elección y, ocasionalmente, lo que programen en la radio, me pasaba en Monterrey más seguido, eso de escuchar la radio en el auto, recuerdo perfectamente en alguna ocasión al locutor decir: Éste clásico de Full Moon Fever. Tom Petty.

Tengo esta avenida con seis carriles, casi totalmente vacía, esta avenida que recorre la ciudad de norte a sur. A esa hora los semáforos tienen piedad de mí y llevan la mejor sincronía. Si hay algún alto por ahí, de seguro arruina la canción, ¿qué caso tiene escuchar la mejor parte estando detenida?

El paseo se alarga con cada canción que me gusta y sigue, aunque regrese la cinta, es ese paseo él que nunca quiero que termine. Las calles pueden seguir así, como casi cualquier parte de mi cuerpo, vacías, húmedas y frías, y es perfecto.