Por eso ahora puedo decir tranquilamente que, entre la vida y los libros, me quedo con éstos, que me ayudan a entenderla. La literatura me ha permitido siempre comprender la vida. Pero prescisamente por eso me deja fuera de ella. Lo digo en serio: está bien así.
Fragmento de El mal de Montano por Enrique Vila-Matas
1.24.2011
Te leo con cariño,
Como el que lee a un amigo de siempre o a un amigo nuevo que parece conocerlo desde siempre, como el que espera por días que parecen mas largos que una vida.
Te leo con cariño, y debo admitir que lo hago así porque a veces me encuentro ahí, en eso que escribes, en esas palabras que deben de haber estado ahí desde siempre. En eso que has llenado con tinta y que se ha marcado hoja tras hoja de tu libreta.
Nunca me apresuro en leerte, temo que alguna vez termine por completo.
¿Estaré mal?¿Debería devorarte?
Sólo sé que hay una forma en la que me gusta hacerlo y me gusta guardarlo. Acortar la distancia relativa, imaginar la proximidad relativa y escuchar tu voz, como desde siempre y desde hace un rato que no.
Disfruto leer libros como disfruto leer blogs, soy una gran fan de leer la vida sobre esas particulares perspectivas de cada uno. Me gusta poner atención. Me gusta acercarme, aunque nunca pueda estar de frente a un rostro y sólo frente al monitor. Me gusta aunque extrañe los matices y los cambios de voz. Por cada par de manos que teclean hay una voz distinta y aunque muchos les conozco, a los otros les invento un tono de voz y un pequeño gesto que inevitablemente hacen frente al monitor.
Los leo con cariño, como siempre.
Te leo con cariño, y debo admitir que lo hago así porque a veces me encuentro ahí, en eso que escribes, en esas palabras que deben de haber estado ahí desde siempre. En eso que has llenado con tinta y que se ha marcado hoja tras hoja de tu libreta.
Nunca me apresuro en leerte, temo que alguna vez termine por completo.
¿Estaré mal?¿Debería devorarte?
Sólo sé que hay una forma en la que me gusta hacerlo y me gusta guardarlo. Acortar la distancia relativa, imaginar la proximidad relativa y escuchar tu voz, como desde siempre y desde hace un rato que no.
Disfruto leer libros como disfruto leer blogs, soy una gran fan de leer la vida sobre esas particulares perspectivas de cada uno. Me gusta poner atención. Me gusta acercarme, aunque nunca pueda estar de frente a un rostro y sólo frente al monitor. Me gusta aunque extrañe los matices y los cambios de voz. Por cada par de manos que teclean hay una voz distinta y aunque muchos les conozco, a los otros les invento un tono de voz y un pequeño gesto que inevitablemente hacen frente al monitor.
Los leo con cariño, como siempre.
1.04.2011
El fin de semana sobre un sillón de cuero
Ya no tenía refresco porque había estado tomando un trago cada 20 segundos, cuando estoy en una situación incomoda sólo necesito tener la boca llena para sentirme excusada. Sólo me quedaba sacar el celular y preguntarte qué es lo qué estás haciendo un día como hoy y a esta hora pero en el otro lado del mundo.
¿Qué haces un día como hoy pero en el otro lado del mundo cuando yo estoy viendo directamente a una pantalla azul?
Me contestas que estas en tal bar, buscando refugio en el alcohol y luego te ríes.
Un mundo pequeño me llega en forma de mensaje de texto. El mundo es tan pequeño cuando llega al bar la chica que te gusta y tú estás arriba de una silla bailando, acto que contradice todo lo que eres.
Tú arriba de una silla.
Bailando.
Tú y dos muchachos más bailando, pero ellos están en el piso y tu estas parado en una silla. Te saluda la chica que te gusta y la saludas de vuelta, inmediatamente te miras los pies. Lo habías olvidado, estás sobre una silla.
¿Dónde acabará todo hoy?
Yo espere a que se fueran y me escondí en la cochera, quise ir a una tocada pero no sabía donde era y tampoco había alguien que se muriera por venir.
Tu andaste por toda la Vista Hermosa hasta que encontraste comida y llegaste a tu casa a las 7, tu mamá te esperaba y tu te reías.
No es que me este esforzando mucho en que esto suene tan adolescente, pero así resulta y podría seguir pero necesito los siguientes 12 minutos para prepararme psicológicamente y hacer una llamada.
Podría seguir pero de verdad necesito salir de la cama.
¿Qué haces un día como hoy pero en el otro lado del mundo cuando yo estoy viendo directamente a una pantalla azul?
Me contestas que estas en tal bar, buscando refugio en el alcohol y luego te ríes.
Un mundo pequeño me llega en forma de mensaje de texto. El mundo es tan pequeño cuando llega al bar la chica que te gusta y tú estás arriba de una silla bailando, acto que contradice todo lo que eres.
Tú arriba de una silla.
Bailando.
Tú y dos muchachos más bailando, pero ellos están en el piso y tu estas parado en una silla. Te saluda la chica que te gusta y la saludas de vuelta, inmediatamente te miras los pies. Lo habías olvidado, estás sobre una silla.
¿Dónde acabará todo hoy?
Yo espere a que se fueran y me escondí en la cochera, quise ir a una tocada pero no sabía donde era y tampoco había alguien que se muriera por venir.
Tu andaste por toda la Vista Hermosa hasta que encontraste comida y llegaste a tu casa a las 7, tu mamá te esperaba y tu te reías.
No es que me este esforzando mucho en que esto suene tan adolescente, pero así resulta y podría seguir pero necesito los siguientes 12 minutos para prepararme psicológicamente y hacer una llamada.
Podría seguir pero de verdad necesito salir de la cama.
Etiquetas:
Amistades reales o no.,
Ciudad Capital,
Del verbo extrañar
Suscribirse a:
Entradas (Atom)