11.11.2013

Tal vez no tenga nada que ver con la edad

Conocí a la Velvet Underground cuando un amigo me cantó una canción.
Hablábamos por teléfono, era una actividad tan común que varios lo nombraban entre en sus hobbies. Pasábamos tardes o noches hablando por teléfono, ahora es diferente, ahora lo haces sólo cuando estás enamorado.

Recuerdo cuando hablaba por teléfono echada en mi cama, con cable enroscado entre los dedos y esa obsesión que tenía por enderezarlo. Los silencios no eran incómodos. Podíamos pasar mucho tiempo en el teléfono sin apresurarnos, pasando de un tema a otro. Los silencios no eran incómodos, eran necesarios.

Imaginaba esas conversaciones comos los textos que él escribía, donde de pronto saltaba varios renglones. A veces los dejaba vacíos, a veces le ponía un punto. Esos espacios me parecían como una respiración profunda. Siempre leía sus textos con el ritmo que él fuera marcando con esas pausas, esos espacios.

Cerca de él tenía un teclado y de repente empezó a tocar canciones que no existían o que yo no reconocía. Después de un rato, cerré los ojos. Me preguntó si quería escuchar una canción, yo le dije que sí. No recuerdo si dio alguna introducción , si dijo el nombre o no. Mentiría. Sólo escuché su voz acompañando al teclado. Seguía con ojos cerrados. Pensé que la canción hablaba de mí y que él la había escrito. Era una canción tan bonita y era para mí. Supongo que así se piensa a los 16.

No pasó mucho cuando dejo de cantar que le pregunté ¿esa canción es tuya? Y él me dijo que era de la Velvet Underground. Anoté el nombre y luego busqué el disco. Ciertamente lo que decía Velvet Underground y después Lou Reed era algo que no entendía del todo, pero lo amaba.

Ha pasado tiempo desde esa vez. No recuerdo cuando fue la última vez que hablamos por teléfono, ni siquiera recuerdo cual fue la última conversación que disfruté por este medio sin estar enamorada. No sé cuando cambio, fue algo lento, algo imperceptible, algo que llegó y cambio su forma, siempre diferente. Ha pasado tiempo pero aún recuerdo su tono de voz, y a pesar de esto cada vez que escucho esa canción, Pale Blue Eyes, sigo pensando que se habla de mí. Supongo que así se piensa a los 26.

10.03.2013

¿Quién no se ha sentido como Morrissey alguna vez?

Miguel es un compañero de mi salón. Tendrá más de 40 años, instantáneamente me cayó muy bien. Las ocasiones en las que ha expresado su manera de pensar me he dado cuenta de que es un hombre sencillo con un juicio certero. Él es casado y tiene una hija.

Julia también está conmigo en el salón, es una persona muy directa y resuelta, características difíciles de encontrar en esta ciudad. Ella nos expresó desde un inicio las diferencias que tiene con su esposo y cómo superó sus problemas de personalidad para dejar de dañar a sus hijos.

Un día que manejaba de regreso a mi casa los vi caminando por una calle cercana al escuela. Ella lo tomaba del brazo y se recargaba en su hombro, era un gesto muy dulce. Fue más mi sorpresa que mi admiración al gesto. No había querido escuchar los chismes, yo les pedía a mis amigos que dejaran de hablar sobre cosas que no sabían con certeza, especialmente porque ellos eran cabezas de familia, cada uno con pareja e hijos.

Al día siguiente, mientras esperaba para usar una máquina en donde Miguel cosía, la tela que estaba trabajando se me hizo muy bonita. Le pregunté que si era para su hija y me dijo que no, que era para su esposa.

Algo dentro de mí se encogió. Rápidamente vino a mi mente aquella canción: I know you love one person, so why can't you love two, love?

8.29.2013

A.

Estábamos juntos otra vez. Él estaba bien, yo sabía que había algo raro, pero no podía recordar que era. Me sentía tan bien de estar con él, le decía tengo tantas cosas que preguntarte, me ha hecho falta tu consejo. Luego escuchaba su voz, no sonaba extraña ni tampoco lejana. Creo que la he seguido escuchando por mucho tiempo.

Sentí que mi cama se movía y la puerta del closet hacía un ruido fuerte y constante. Abrí los ojos y le pregunté a mi esposo si estaba temblando, me dijo que sí y yo le dije que quería seguir durmiendo.

Me volví a dormir para seguir soñando con mi papá. No esperaba obtener ninguna respuesta a mis dudas, sólo quería sentirle cerca, ponerme contenta y verlo, verlo otra vez, como sólo sucede en los sueños.

Mas tarde volví a despertar y todo el mundo hablaba del temblor. La magnitud y los sustos. Sabía que el temblor era fuerte pero más fuertes mis ganas de regresar a él.

7.06.2013

Relaciones humanas

La clase de Relaciones Humanas, mas que construirlas las destruía. No me gustaba nada de esa clase. Siempre se paraba alguien a hablar y decir como debíamos conducirnos pero en la vida real nunca lo llevaban acabo o exponían el comportamiento de algún compañero y se sentían con la libertad de juzgarlo.

Me parecen tan complejas las relaciones humanas. Creo que en lugar de hablar de temas tan generales y ambiguos como las etapas de la vida, la familia, la comunicación en esa clase, se deberían de dar cursos enteros sobre psicología, economía, sociología, historia, química y física. En algún lado de ser así.

Sonará exagerado pero quiero sobrevivir a esta cultura sin que me quiebre el espíritu. Así me siento muchas veces y me pregunto por qué las personas cuando tienen la opción  de hacer las cosas bien no lo hacen, por qué no ser amable desde el principio, por qué usar las personas como palancas con el fin de conseguir algo y lo que más me cuesta admitir, siento que apoyo un cliché, pero me encuentro muy seguido en esta situación, por que las mujeres nos hacemos menos entre nosotros. ¡No sé nada de eso! ¡Y estoy cansada de buscar respuestas y tratar de entender cómo funciona la gente! Tienen sus móviles, sus inseguridades, su jerarquía de valores y yo que sé. La respuesta es tan compleja que involucra historia, psicología y probablemente alguna Ley de Newton.

Estoy mejor cerca de un libro o cuando me dedico a mi trabajo que cuando trato de entenderlos. Sin embargo no puedo prescindir de las relaciones humanas. Cuando obtengo armonía de ellas me da algo que no encuentro en los libros.

Leí Franny y Zooey y juré que nunca iba a sacarlo de mi cabeza. La lección del libro, es magistral, hermosa, impecable, monumental y tan, tan noble. Me la grabé. Cada vez que pasaba algo por mi camino, cada vez que alguien me agredía trataba de recordarla, trataba de comprender. No quiero decir de qué se trata aquella lección, no quiero arruinar la sorpresa que lleva ese libro. Pero, ¿quién escribió ese libro? Salinger el hombre que vivió aislado los últimos 30 años de su vida.

6.03.2013

Cuando menos es más: Nomádas

Para mi suerte vi una película hoy que se llamaba Nómadas. Entre Nueva York y México, cuenta de una reportera que busca entender el suicidio de su padre y de un ilegal que desea regresar a México para estar con su esposa y usar el dinero que ha ahorrado.

Fue muy agradable ver una película mexicana que no se tratara del narco o del gobierno corrupto. Nómadas tiene una historia profunda retratada de una manera simple, que se siente cercana.

Yo me vi sentada atrás de la barra y el ventanal de ese local de comida, viendo a la gente pasar. A algunos nos pasa, no nos sentimos identificados con el lugar en el que vivimos, estamos aquí pensando en estar allá y viceversa. Es un sentimiento extraño. Esperamos que pase y que no vuelva, aunque aún no se haya ido.

Nómadas es grande por su sencillez.




5.25.2013

No soy de aquí, ni soy de allá

Me acuerdo cuando esa gran ciudad, pequeña en extensión, me daba igual. Eso fue cuando vivía ahí. Antes de haberla conocido, recuerdo haber planeado ir. Buscar vuelos, ajustar un itinerario que no es de la talla, convencer a mi novio, juntar las millas, atravesar uno o dos países para llegar.

A pesar de tal esfuerzo, ese año no fui. Quedó mejor recorrer la Costa Oeste. Lo hicimos en tren. Paramos en varias ciudades, algunas fueron mejor que otras. Los Ángeles me dio igual, de San Francisco me enamoré y en Washington siempre tengo una razón para volver.

Al año siguiente conseguí un trabajo que demandaba vivir en ahí. Mes y medio en México, mes y medio en Nueva York. En total pasaba seis meses aquí y seis meses allá. 

Con todas las imágenes que tengo, un archivo en la memoria que se abre involuntariamente. Despierto y me siento mal por soñar eso, ni siquiera disfrutaba estar ahí. Todo se parece tanto. Los edificios, las calles, el clima, la caminata, las salidas. Como si lo extrañara. 

¿Por qué cuando estoy en un lugar me la paso pensando en otro? En el pasado, en el futuro.

1.22.2013

Singularidades dentro de agujeros negros

La materia se comprime hasta ocupar una región inimaginablemente pequeña o singular, cuya densidad en su interior resulta infinita. Es decir que todo aquello que cae dentro del horizonte de sucesos es tragado, devorado por un punto que podríamos denominar "sin retorno", y esto es tan así que ni la luz puede escapar a este fenómeno celeste. No puede escapar porque la fuerza de la gravedad es tan grande que ni siquiera la luz viajando a 300.000 km/s lo consigue. Y según la teoría de la Relatividad de Einstein, como nada puede viajar a una velocidad mayor que la de la luz, nada puede escapar.