2.23.2014

Aterrizaje

De regreso, el avión llegaba a las 5.30 a la Ciudad de México.
El aeropuerto cerca del centro de la ciudad, para aterrizar tienes que atravesar la ciudad y volar bajo sobre los edificios y avenidas.
Todo se veía de un tamaño ridículo, los carros eran unos pequeños bloques de colores, no era posible distinguir un estilo del otro. Algunos estaban mal puestos, era como si estuivera viendo la pista de un niño. En diagonal se veía todo Reforma, los edificios sobresalían del resto pero no parecía que fueran muy grandes. En el centro de la Condesa se veían todos los árboles del Parque México y cómo apartir de ahí la colonia las calles seguían la forma circular. Así Amsterdam llena de árboles también. Recordé algo que había leído de Villoro, la Condesa antes era un hipódromo y la pista era la calle de Amsterdam, por eso su trazo circular, la calle de la fortuna. Puedo decir que disfruté verlo y hasta me conmovió un poquito, en contraparte a eso pensé en aquéllas muchas veces que me había perdido manejando en la Condesa, maldiciendo su estructura.
Traté de encontrar mi casa, pero iba del lado incorrecto. Vi Viaducto lleno de autos pequeños, uno tras otro en los tres carriles, parecía que no podían avanzar. Pero todo se veía absolutamente insignificante, casi ridículo, los autos, los parque, las casas, las vidas, los problemas y las cosas por hacer.
Ahora que estoy aquí, volteó al cielo al ver los aviones volar bajo y ellos también parecen un juego, de un tamaño insignificante, casi ridículo.


2.07.2014

More Songs About Feelings and Women

“When I was sick and alone, songs came out fully formed,” Murdoch had told me earlier. “I became obsessed with writing about people in terrible situations, people who didn’t have a voice.” He ran his slender hand through strawberry blond hair. “Then I tried to get happy, that happiness you feel when you start acting like a 12-year-old again.” Murdoch let out a mirthful laugh. “I started thinking about girls. The sad songs don’t come as fast anymore.”
...Murdoch's health has improved remarkably, but he still moves gingerly, as if he doesn’t want to wake his own body. After playing for a while, he rose slowly from the piano and refreshed everyone’s drink. “We lost a lot of the original fans when I stopped being miserable,” Murdoch told me recently. “But the only thing worse than being miserable is sentimentalizing misery as a desired state.” 


http://www.nytimes.com/2009/06/28/magazine/28Murdoch-t.html?pagewanted=all&_r=0

2.04.2014

A uno de mis dibujos



Quería decirle que empecé a dibujar. De todos los que conozco creo que él lo entendería más que nadie, aunque nunca me conoció de esa forma, él era el artista no yo. Me daba pena. Alguna vez intenté dibujar a su vista, llevaba un círculo cuando ya me estaba señalando lo irregular que era. Hice entonces un dibujo muy tonto, muy infantil y entonces le conté de esa niña en el kinder que en sus dibujos la cabeza ocupaba el 90% de la hoja y su cuerpo minúsculo, algo contradictorio a la realidad. Él se rió, yo lo besé.

Quería decirle eso. Que no sé nada de la técnica y que intento con mucho esfuerzo mejorar. No tengo un estilo propio y más que nada mezclo elementos que me gustan. Quería, pero tomó su café lo más rápido que pudo. Habló y habló, como siempre lo hacía, pero no de la manera que esperaba, ahora era más humilde y tenía prisa por terminar. No preguntó nada de mí, dijo que me veía increíble y que se notaba que me encontraba muy, muy bien. Sonreí y lo comprendí, él no quería escuchar. Le bastaba estar relativamente cerca y no deseaba nada más. Nos despedimos y desde el Dean&Deluca lo vi cruzar la calle y unirse al montón de gente que va hacia alguna parte, mientras yo esperaba mi café, me comía el muffin sorprendida por encontrarle pasas a cada mordida.

 Esto, esto se parece a uno de mis dibujos.