El aeropuerto cerca del centro de la ciudad, para aterrizar tienes que atravesar la ciudad y volar bajo sobre los edificios y avenidas.
Todo se veía de un tamaño ridículo, los carros eran unos pequeños bloques de colores, no era posible distinguir un estilo del otro. Algunos estaban mal puestos, era como si estuivera viendo la pista de un niño. En diagonal se veía todo Reforma, los edificios sobresalían del resto pero no parecía que fueran muy grandes. En el centro de la Condesa se veían todos los árboles del Parque México y cómo apartir de ahí la colonia las calles seguían la forma circular. Así Amsterdam llena de árboles también. Recordé algo que había leído de Villoro, la Condesa antes era un hipódromo y la pista era la calle de Amsterdam, por eso su trazo circular, la calle de la fortuna. Puedo decir que disfruté verlo y hasta me conmovió un poquito, en contraparte a eso pensé en aquéllas muchas veces que me había perdido manejando en la Condesa, maldiciendo su estructura.
Traté de encontrar mi casa, pero iba del lado incorrecto. Vi Viaducto lleno de autos pequeños, uno tras otro en los tres carriles, parecía que no podían avanzar. Pero todo se veía absolutamente insignificante, casi ridículo, los autos, los parque, las casas, las vidas, los problemas y las cosas por hacer.
Ahora que estoy aquí, volteó al cielo al ver los aviones volar bajo y ellos también parecen un juego, de un tamaño insignificante, casi ridículo.
Traté de encontrar mi casa, pero iba del lado incorrecto. Vi Viaducto lleno de autos pequeños, uno tras otro en los tres carriles, parecía que no podían avanzar. Pero todo se veía absolutamente insignificante, casi ridículo, los autos, los parque, las casas, las vidas, los problemas y las cosas por hacer.
Ahora que estoy aquí, volteó al cielo al ver los aviones volar bajo y ellos también parecen un juego, de un tamaño insignificante, casi ridículo.