7.14.2010

Love hurts

Some of my favorite songs: "Only Love Can Break Your Heart" by Neil Young; "Last Night I Dreamed That Somebody Love Me" by The Smiths; "Call Me" by Aretha Franklin; "I Don't Want to Talk About It" by anybody. And then there's "Love Hurts" and "When Love Breaks Down" and "How Can You Mend a Broken Heart" and "The Speed of the Sound of Loneliness" and "She's Gone" and "I Just Dont Know What to Do with Myself" and... some of these song I have listened to around once a week, on average (three hundred times in the first month, ever now and again thereafter), since I was sixteen or nineteen or twenty-one. How can that not leave you bruised somewhere? How can that not turn you into the sort of person liable to break into little bits when your first love goes all wrong? What came first - the music or the misery? Did I listen to music because I was miserable? Or was I miserable because I listened to music? Do all those records turn you into a melancholy person?

People worry about kids playing with guns, and teenagers watching violent videos; we are scared that some sort of culture of violence will take them over. Nobody worries about kids listening to thousands - literally thousands - of songs about broken hearts and rejection and pain and misery and loss. The unhappiest people I know, romatically speaking, are the ones who like pop music the most; I don't know wheter pop music has caused this unhappiness, but I do know that they've been listening to the sad songs longer than they've been living the unhappy lives.
Nick Hornby, High Fidelity
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7.12.2010

Cuando un corto circuito, me gusta saber qué se ha cruzado con qué

Me encontró un libro que me provocó aversión.
En un inicio leyendo la contraportada y una breve descripción del autor quedé encantada.

Cito:
“Librero, guionista de cómics, humorista, creador de crucigramas y juegos de ingenio, y autor de una extensa obra literaria que abarca el cuento, la novela y el ensayo. Escritor de culto y casi secreto, en los últimos años se ha convertido en maestro referente imprescindible para gran parte de la mejor literatura latinoamericana actual.”

Instantáneamente me sentí atrapada y quise conocerlo. ¿Con esa descripción quien no se anima a hacerlo?

Saber lo que realmente se quiere decir y el talento para hacerlo. Leyendo más acerca de él, me encuentro que diciendo lo mismo que la breve descripción que viene en el libro pero con diferentes palabras crean un enfoque totalmente distinto respecto al autor, Mario Levrero.

No cabe duda que representa una figura importante para nuestra época, aunque no esta muy claro decir sobre qué influyó o qué hizo magistralmente. Encuentro también que Levrero jamás es clasificado dentro de un estilo o género y gracias a esto pertenece a una corriente uruguaya clasificada como “los raros”.

Cuando la breve descripción dice escritor de culto y casi secreto, el resto de los artículos repite que no tiene muchos seguidores, la mayoría coincidían en que los que le seguían eran jóvenes y fieles (¡Qué fortuna!, lo digo sinceramente). Su obra no ha sido premiada o reconocida oficialmente y hasta el momento tampoco estudiada. Y en esto no hay nada de malo, sólo lo hace peculiar.

Para entonces el libro y yo ya nos habíamos conocido más allá del primer capítulo.

Aquí la primera parte de la contraportada:
“Estados Unidos tiene un plan para apoderarse, como siempre, del universo. Mientras todos llegamos tarde, Nick Carter tiene un plan para derrotar a cualquiera que quiera apoderarse del universo.”

Entre las otras cosas me he enterado que el autor es ávido lector de novelas policíacas, este libro es acerca de un detective privado resolviendo casos con villanos fantásticos en un escenario ingles. Se llama: Nick Carter (se divierte mientras el lector es asesinado y yo agonizo)

Y juro que nunca he leído un libro que tenga un título tan específico y tan fiel al contenido.
Nick Carter se divierte: Investigando casos, luciéndose, reafirmando su imagen y sobre todo con el sexo, tiene una gran cantidad de contenido que hasta podría ser el eje central del libro. Agresión sexual, pedofília, su secretaria ninfómana, muñecas inflables, libritos pornográficos, incesto, orgías. Una parodia que exagera al extremo las novelas policíacas sobre este aspecto.

El lector es asesinado: El lenguaje es sencillo y comprensible pero el lector anda moribundo a través de las páginas tratando de entender a quién esta leyendo, el libro es una parodia también de modelos literarios ya que juega con la voz, empieza Nick Carter y de un momento a otro brinca a un narrador testigo que juzga y reflexiona. Salta de uno a otro en cualquier momento. El autor arma y desarma. Finalmente, si no fue pesado llegar hasta el final del libro, ya que los momentos de alivio o de compensación por todas aquellas escenas que perturban son un par en todo el libro, justo cuando se conmueve por Nick Carter, justo cuando se ve al personaje de cerca, cuando se percibe como humano, el lector es insultado y agredido directamente.

Yo agonizo: Refiriéndose al autor o lo que es lo mismo, a aquél narrador testigo que es parte de Nick Carter, el que se ha mantenido a una distancia prudente fuera de su cuerpo viéndolo todo con ojos de águila. La voz transmite un desprecio total por el detective, con lástima y burla, que refleja reproche hacia la imagen propia que se pudre y que se inclina a ser iracunda e hiriente pero siempre cansada y disfrazando lo insoportablemente triste que está por no poder aceptar tal realidad pero sin hacer nada por cambiarla. Hay que recordar la naturaleza del narrador, es testigo.

Leer un libro que intencionalmente se desmorona es igual ha llegar a una fiesta donde no conoces a nadie y el que te ha invitado aún no ha llegado, nadie sabe si lo hará, nadie ha hablado con él, así que estás ahí en la entrada esos primeros segundos en los que examinas los rostros pero nadie resulta familiar. Por fortuna alguien con una capacidad de reacción mas rápida a la tuya te invita a pasar y la siguiente hora se te va entablando conversaciones con extraños, mirando la puerta para ver si aparece y revisando celular para ver si en ese segundo que lo has dejado de ver por mirar a la puerta alguien ha llamado y no has podido atender. Es igual a un momento incómodo que al recordarlo te produce ansiedad.

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7.05.2010

Anda, que tengo mucho que contarte


Me dijo: Estábamos bromeando, todo el tiempo estábamos bromeando. Bueno, yo hacía las bromas y el se reía. Me dijo que independientemente de que yo estuviera ahí o no, el sabía que no tenía futuro con esa chica, su novia. Entonces no me sentí tan mal después de hacerlo.

Ella me miraba a mi haciendo con sus cejas una U invertida o una N minúscula, y con eso quería decir, adivina que sigue. Yo adiviné pero quería detalles. Cómo, dónde y cuántas veces paso.

Luego me contó lo que paso después de.

Llegamos a la librería y me detuve ante un titulo que se llamaba: Summer Affair. Me reí y le dije, Ándale, está hecho para ti. Como quiero empezar a leer, pues elegí ese que está sencillo. Quiero formarme el hábito. Fui a la caja a pagar el libro y otro que llevaba de encargo, el también decidió comprar ese, el mismo.

Yo me imaginé un libro de pastas blancas con letras grandes y negras, con algún detalle en color, estilo arcoiris.

Luego dijo: Después de hacer el pago, el cajero tomó el libro de él y leyó el título, nos volteó a ver y nos dijo ¿Cómo? ¿Están teniendo una aventura? Dijimos al mismo tiempo que no. Luego nos reímos otra vez y no sé, este libro no me ha gustado nada.

Le pregunté por qué.

Es una señora con cuatro hijos y un marido muy guapo. Yo la considero a ella como una persona débil, no sabe decir que no, de las que siempre se sienten culpables. Me cae mal. Una amiga de ella sufre un accidente y queda dañada.

Se toca la cabeza con un dedo cuando dice que queda dañada.

Bueno, en el libro dice que no le ha pasado nada pero que ahora es diferente.

Yo me quedé pensando en esa frase y en esa señora que ahora actúa diferente, que se mueve diferente y que aunque no le ha pasado nada ahora es diferente. Dejo de escuchar por un momento.

Empezó a organizar un evento y entre junta y junta convivió con un señor y le fue infiel al marido. Ay no, me cayó muy mal. ¿Lo ves bien? O sea, tiene cuatro hijos. Un esposo muy guapo. ¿Quién hace eso?

Le dije que cuando un personaje o una situación nos provocan una reacción tan fuerte - sea enojo, alegría ó tristeza – era interesante preguntarse por qué.

Porque está mal. Tiene un esposo que la adora y que la espera. ¿Qué más quieres?

Eso ya lo sabía, pero luego le pregunté y ¿entonces esta señora del libro no es como este chico con el que bromeabas en librería?

Se puso roja y soltó una carcajada.

Me fui pensando en lo difícil que es tomar una postura ante la infidelidad. Aunque sin duda representa una traición, no es un hecho aislado. Se deriva de un vacío con ganas de llenarse. Me fui pensando en una mujer que trató de explicármelo y que tardó en hacerlo, me dijo que la fidelidad era una decisión tomada por amor, pero que la infidelidad no quería decir que existiera falta de amor.

Fijé mi vista en nada mientras caminaba y pensé en lo duro que es sentirse traicionado.

En el camino me topé con un muchacho que fijó la vista en mí y luego yo en él. Después la fijé en su hombro donde traía cargando a un cocodrilo bebé y lo sostenía por la cola. Deje que siguiera y decidí voltear hasta que ya no pudiera verme, como generalmente no sucede volteé bruscamente y vi el hocico del cocodrilo sobre su espalda. Estaba vivo y medía un poco más de 30 cm. Se dio cuenta de mi movimiento brusco y sin detenerse volteó a verme. Me hubiera gustado saber el nombre de ese cocodrilo que está de acuerdo en que le soben la cola, pasear sobre un hombro y sobretodo, hacerlo en domingo.


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