2.04.2014
A uno de mis dibujos
Quería decirle que empecé a dibujar. De todos los que conozco creo que él lo entendería más que nadie, aunque nunca me conoció de esa forma, él era el artista no yo. Me daba pena. Alguna vez intenté dibujar a su vista, llevaba un círculo cuando ya me estaba señalando lo irregular que era. Hice entonces un dibujo muy tonto, muy infantil y entonces le conté de esa niña en el kinder que en sus dibujos la cabeza ocupaba el 90% de la hoja y su cuerpo minúsculo, algo contradictorio a la realidad. Él se rió, yo lo besé.
Quería decirle eso. Que no sé nada de la técnica y que intento con mucho esfuerzo mejorar. No tengo un estilo propio y más que nada mezclo elementos que me gustan. Quería, pero tomó su café lo más rápido que pudo. Habló y habló, como siempre lo hacía, pero no de la manera que esperaba, ahora era más humilde y tenía prisa por terminar. No preguntó nada de mí, dijo que me veía increíble y que se notaba que me encontraba muy, muy bien. Sonreí y lo comprendí, él no quería escuchar. Le bastaba estar relativamente cerca y no deseaba nada más. Nos despedimos y desde el Dean&Deluca lo vi cruzar la calle y unirse al montón de gente que va hacia alguna parte, mientras yo esperaba mi café, me comía el muffin sorprendida por encontrarle pasas a cada mordida.
Esto, esto se parece a uno de mis dibujos.
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