12.08.2010

Las palabras que los niños susurran a sus juguetes

Los judíos piensan que debemos ser juzgados por nuestras acciones, pero que en nuestros pensamientos somos libres. Las palabras en el corazón no son palabras, se lee en un salmo de David. Esas palabras no dichas hablan de nuestros deseos. No se confunden con las palabras del día, las palabras de nuestra razón. Son las palabras de la intimidad, las palabras que los niños susurran a sus juguetes o los vivos a los muertos que siguen recordando. También las palabras del amor, pues en el amor, como ha escrito Juan José Millás, hablamos a otros que nos habitan. El amor es abrirles la puerta, darles de comer, prepararles un cuarto. Escuchar sus historias, aunque corramos el riesgo de quedar hechizados por ellas.

Gustavo Martin Garzo

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