Conocí a la Velvet Underground cuando un amigo me cantó una canción.
Hablábamos por teléfono, era una actividad tan común que varios lo nombraban entre en sus hobbies. Pasábamos tardes o noches hablando por teléfono, ahora es diferente, ahora lo haces sólo cuando estás enamorado.
Recuerdo cuando hablaba por teléfono echada en mi cama, con cable enroscado entre los dedos y esa obsesión que tenía por enderezarlo. Los silencios no eran incómodos. Podíamos pasar mucho tiempo en el teléfono sin apresurarnos, pasando de un tema a otro. Los silencios no eran incómodos, eran necesarios.
Imaginaba esas conversaciones comos los textos que él escribía, donde de pronto saltaba varios renglones. A veces los dejaba vacíos, a veces le ponía un punto. Esos espacios me parecían como una respiración profunda. Siempre leía sus textos con el ritmo que él fuera marcando con esas pausas, esos espacios.
Cerca de él tenía un teclado y de repente empezó a tocar canciones que no existían o que yo no reconocía. Después de un rato, cerré los ojos. Me preguntó si quería escuchar una canción, yo le dije que sí. No recuerdo si dio alguna introducción , si dijo el nombre o no. Mentiría. Sólo escuché su voz acompañando al teclado. Seguía con ojos cerrados. Pensé que la canción hablaba de mí y que él la había escrito. Era una canción tan bonita y era para mí. Supongo que así se piensa a los 16.
No pasó mucho cuando dejo de cantar que le pregunté ¿esa canción es tuya? Y él me dijo que era de la Velvet Underground. Anoté el nombre y luego busqué el disco. Ciertamente lo que decía Velvet Underground y después Lou Reed era algo que no entendía del todo, pero lo amaba.
Ha pasado tiempo desde esa vez. No recuerdo cuando fue la última vez que hablamos por teléfono, ni siquiera recuerdo cual fue la última conversación que disfruté por este medio sin estar enamorada. No sé cuando cambio, fue algo lento, algo imperceptible, algo que llegó y cambio su forma, siempre diferente. Ha pasado tiempo pero aún recuerdo su tono de voz, y a pesar de esto cada vez que escucho esa canción, Pale Blue Eyes, sigo pensando que se habla de mí. Supongo que así se piensa a los 26.
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