10.01.2011

Me paré al borde de la sala y le fuerza se fue de mí. La perdí en los hombros y luego en las piernas.
Mi mamá como para hacerme salir del trance me llamo por mi apodo, entonces volví a caminar.
Alguien escribió por ahí, no recuerdo quién ni tampoco dónde, que una vez que la has visto dejas de temerle. Esa es la mentira más grande de la atmósfera.
Cuando se trata de mí me importa poco menos, no sé lo que es realmente, pero no puede ser tan malo, acaba con todo y no hay nada más que decir, enfrentar, extrañar, etcétera, etcétera.
Eso fue todo.

Es curioso que hoy sea hoy, y que la falta de oxígeno, otra vez, lo haga dormir mucho, lo haga dormir siempre.

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