10.03.2010

A. se las arregla en el mundo moderno

Lo cual podría ser o no ser, real. ¡Pero quien sabe y a quien le importa de una manera seria!
Estaba sentado ahí luciendo un poco como nada ni nadie. La cosa se trata de sentarte en una mesa y decir sandeces, exponer frente al grupo y confiar en ellos como nunca has confiado en nadie. Estar al tanto de su reacción, son cinco personas que prometen, no estas seguro, confortarte o no juzgarte. A una se le tensa el cuello, pretender descifrarla es como intentar atravesar una pared, bajas la mirada y ves tus manos, sudas como un demonio. Vaya que has estado ahí, varias veces. Si uso la capa y salto del techo todo saldrá bien. A la de una, a la de dos y a la de tres, de repente te crees capaz de modificar tu estructura orgánica y atravesar la pared como ya lo han hecho varios. Y es que nada puede ser hecho sin la fuerza y la fuerza está en la fe. Y la fe esta en cualquier sandez que te haga sentir bien y en la que quieras creer con todo tu estómago antes de dormir con las luces afuera y la oscuridad adentro. Que bien te queda cuando no tienes nada en que creer y te sientas en una mesa de cinco, intentando descifrar una reacción por los que te echan la mirada. Ay de ti. Una tensa el cuello, dos te miran, en una no te fijas y la quinta asiente mientras te deshace los vestidos en un tris. Basta que entrecierre los ojos para desarmarte. Y tienes que confiar en los cinco, porque no hay nada más. Confiar en que no dirán nada. Y al final te admirarán solo con verte caminar. Atravesando el recibidor, escogiendo una silla y refrescándote los labios has comenzado a hablar. No puedo estar con nadie, no puedo terminar con nadie – dijiste - me viene a mi mente que voy a mancharla y es que una y otra vez, cuando estoy ahí, recuerdo. ¿No eso sobre lo que trata el pecado original?

1 comentario:

Soy Robot dijo...

La cosa va de que uno no sabe lo específico del asunto (que se describe), y no importa. Sabes que te has sentido así un millón de veces. Al menos yo.