5.12.2010

Teddy

Teddy, un niño genio de diez años que necesita de manera urgente un corte de cabello, lleva puesta una camiseta que tiene el agujero del tamaño de una moneda en el hombro, viaja en un crucero que regresa a los Estados Unidos con sus padres y su hermana.

Conversa con Nicholson, un graduado que ha escuchado las entrevistas que le han hecho varios profesores, este lo cuestiona sobre la existencia, la religión y filosofía. El niño tiene la certeza de haber vivido antes en otros tiempos y en otros cuerpos, recuerda detalles de su vida anterior en la India cuando era un hombre que estaba logrando un enorme avance espiritual hasta que conoció a una mujer y dejo de meditar. Piensa que de no haberse topado con esa mujer no habría tenido que regresar en el cuerpo de un niño americano, "ya que es muy difícil meditar y llevar una vida espiritual en Estados Unidos"

Teddy le habla de lo frágil que es la existencia humana y su naturaleza, de las causalidades y trata de explicarle que en el camino a la espiritualización es necesario olvidarse de la lógica. Es necesario escupirla y vomitarla.

Siempre he pensado que existen personas a las que se les facilita el entendimiento a lo profundo y a los grandes misterios. Ahora se que se trata de estar de acuerdo. Cuando tenía ocho dije una mentira y me descubrieron, como yo no sabía, intentaron hacer que me remordiera la conciencia de la siguiente manera: mi hermana me contó para quienes estaba hecho el infierno, para los mentirosos por supuesto. Y me dio una descripción muy completa, diciéndome que era el lugar a donde ibas a llegar hambriento e ibas a comer y comer sin saciarte nunca y donde ibas a llegar sediento e ibas a beber y a beber sin aliviar la sed nunca. Esta imagen fue bastante perturbadora a mis ocho años y de ahí empecé a pensar que sucedía después de morir y que sucedería cuando el mundo terminara. Perdía el sueño y me revolcaba en la cama intentando entender e intentando borrar la imagen de obscuridad absoluta que significaba "por los siglos de los siglos" . Me quitó el hambre por un tiempo y me quedaba sentada en el sillón viendo a mi hermana hacer la tarea mientras escuchaba Romances de Luis Miguel, a nadie le dije a lo que le tenia miedo, realmente no sé porqué, pero mis papás preocupados me llevaron al doctor y vieron que no tenía nada, para entonces ya había aprendido a suprimir el pensamiento antes de dormir.

El cuento de Teddy me impacto por que explica cuestiones que podrían a cualquiera a arrancarse los pelos en los labios de un niño de diez años, aunque este sea una proyección de las ideas de Salinger, las transmite endemoniadamente bien. Fuerte, claro y entonado.

Salinger me recuerda algo y ese algo es a mantenerlo simple.

.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

pero sí recibiste mi mail, no ?

Anónimo dijo...

Tu lengua raspa.

Unknown dijo...

No recuerdo nada en mi infancia parecido a un chantaje cual método para así obtener mi confesión. ¿Debería eso llevarme a obtener algunas respuestas en torno a mis procederes posteriores?

Marisol dijo...

Eduardo: Tenía titulo de SPAM. El mejor spam que me podría llegar.

Adal: Tuve la suerte de tener una hermana muy ácida pero igualmente hermosa.