Situación 1
Llegué tarde a una reunión, así que me senté en el único lugar disponible de la mesa y que por supuesto no era el mejor, era una cabecera donde a un lado tenía a tres nenitas que respiran por la boca y su risa suena al choque de un trailer con doble semi remolque, al otro lado está el jefe del departamento que toda la noche fue la persona mas interesante para platicar. Me veía irónicamente y se sonrojaba ante los comentarios. ¡Sí! Así piensan, pero deberías de haberlo sospechado. Cuando le preguntaste que le gustaba de la empresa y ella dijo sonriendo, que le da dinero a los pobres. Te reíste y nos contaste a todos que parecía la sesión de preguntas y respuestas en un concurso de belleza, pero como en esta ciudad aún existen los que creen que el éxito es asegurado cuando se han graduado de una universidad privada y tu eres uno de ellos te inclinaste hacia ella y le diste un lugar. A lado de mí. Pero es que te gustaba su tono de voz, fuerte.
Salí con dolor de cabeza pero me sentí mejor que si hubiera fingido interés en su postura sobre la unión libre , los esmaltes metálicos que vieron en Gossip Girl y la vida en Europa. Aún así, se me hace tan raro no tener nada mas en común que el banco donde nos depositan la nómina. Hubo un comentario, que no recuerdo, pero el caso es que a una de ellas la tome del brazo y le dije Felina, auto-regúlate por favor. Y tengo la fortuna o desgracia que casi todo lo que digo en ambiente laboral es tomado como el chiste del año.
Situación 2
Me encuentro adivinando si el vino huele a clavo, vainilla, durazno, vinagre, acetonado o a tabaco. El español que está a mi lado derecho energicamente reacciona con desagrado ante casi todos los vinos y dice que han hecho de su olfato mierda. Me cuenta que de niño se empeño en no comer queso por eso ahora no lo soporta. No le gustan los vinos chilenos, ni los vinos de Hollywood, yo no sé mucho, me da vergüenza porque sólo conozco digamos la teoría, cosas que se aprenden trabajando con ellos o leyendo en libros, pero me falta vivirlo. Es algo tan metódico como establecer el balance, ácido-dulce y tan intenso como sentirlo en las encías o en la punta de la lengua.
Me tengo que ir y para llegar tomo las avenidas mas grandes, las que atraviesan las montañas, afortunadamente estoy escuchando a un grupo que me ha cambiado la vida este año. Lo he descubierto este mes y me identifico tanto con sus letras. Es español, ha cambiado mi vida y se llama Astrud.
Llego a tiempo al reencuentro del grupo, el público es en su grandísima mayoría femenino y llegando a sus treinta. Me divierte estar ahí porque me recuerda a los personajes de mi niñez y que sin elección fui consciente de aquellos popsters y otros muchos más. Gracias a que conocí a mis hermanas siendo adolescentes.
Hace dos años también encontré un libro de su historia, en un lugar que venden libros usados. Valía veinte pesos. Digamos que nuestra generación se deja llevar mucho por la nostalgia y lo menos que podía hacer era comprarlo. Lo había escrito el genio detrás de la idea, mismo el genio que esa noche subió al escenario. Las mujeres enloquecieron por el. Quizás porque fue él contacto para el club de fans, si algunas tenían su club de fans. Tan adolescentes se veían que estoy segura dejaron sus treintas en el trabajo, con los maridos y en el salón de la maestría. Bailaban y ondeaban las manos como si no hubiera mañana y mas impactante aún eran aquellas que recordaban la coreografía.
Situación 3
Pienso en ese día como creo que lo hace mucha gente.
Hay mucha emoción y expectativa, esta la actitud de pasarla bien y al igual que los niños salen de sus casas para burlarse de sus miedos y exigir, los jóvenes deciden donde estar y que ser, si quieren pueden dejar de responder a su nombre y dejar de lado todo lo que en lo cotidiano significa ser ellos. Sonará tonto y los típicos muchachos que deciden disfrazarse de mujeres sentirán una herida de muerte, pero creo que es cierto, transmitimos algo importante de lo que somos. Finalmente, nosotros elegimos el disfraz, es el rol que decidimos tomar, pudo haber sido cualquier otra cosa, pero enfrentémoslo, da miedo, pero hay una razón aunque no sea tan obvia siempre y aunque suene absurdo cuando nos pasa por la cabeza, pero es cierto. Cuando alguien de frente me lo dijo respecto a mi disfraz, solté una carcajada y después se volvió en una risa torcida e irónica, me llené de miedo pero lo admito, era cierto, era una parodia, una parodia muy divertida de mi vida y del papel que en esta etapa he estado jugando, pero la gran diferencia es que era voluntario y que tenía un fin. Aparte era ridículo, era muy original pero era muy ridículo y para aquellos que me conocen saben que lo mejor que sé hacer en el mundo es burlarme y esa noche me burle de mi misma de una manera exponencial.
Agreguemosle algo a esta situación que en Halloween puedes desconocer a alguien por completo y ahí tendremos una noche interesante llena de expectativas, escenarios diferentes y luego reviven los muertos.
6 comentarios:
brutal, te admiro mucho marisol.
pff me callo la situacion 3
yo fui una geisha
me gustó tu disfraz, aunque ni dan, ni diego ni yo lo entendimos muy bien, jaja. ¿qué era, exactamente?
Kurt ¿Pues no vas tu mucho a Sanborns? Era mesera de ahí, jaja.
Un abrazo
jaja, neta! se me figuraba poblano del siglo antepasado :p
sacas el especial de noche de brujas en el que convierten a todos los habitantes de springfield en lo que estan disfrazados? que apu iba de R2D2, lisa de Einstein, etc... yo iba de llanero solitario pero la bruja me convirtio en mapache!! te quiero
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