4.23.2009

Apego

Hace un ademán con las manos, marca con firmeza sobre el escritorio una línea invisible señalando el fin.

Renunció en silencio, pensaba lo complicado que era el resto del tiempo y el resto de las cosas. Convenciendose que por ahora era lo mejor. La persona con la que vivía le pregunto al respecto, y fue la única a la que trato de decirle, a las demás les seguía la conversación sin sentido, se sorprendía mirándolos fijamente cambiando el tema de manera sutil con los ojos templados. Lástima que esta persona era de las que creen que es mejor no traer el tema, no ahondar mas y prefirió hablar de otra cosa. A la que no presto atención.

Se distrajo mientras se arrastraba por el pasillo, acompañada de cierta pesadez de domingo, la que nos da el día simulando no tener limite de tiempo, la que nos lleva a comer a la seis de la tarde, cuando ya no es válido pedir de comer y debemos cenar, y el también de particular pavor de domingo, ese que nos anticipa que el día siguiente estaremos añorando día libre y que nos redirecciona a los parámetros establecidos para los días hábiles y la conversación básica entre civiles.

Quienes han vivido con una personalidad desbocada, propia o ajena, llegan a entender la importancia del apego a las reglas. En este caso, fue tarde, pero le valio para lograr influenciar cualquier situación que le fuera relevante, con un movimiento pequeño podía cambiarlo todo o dejar de hacerlo sin parecer culpable.

Admira el valor de la justicia, le gusta por que es poco común y considera que cuesta trabajo serlo. Cuando se lo dijo a alguien , el le dijo que no era así, que ser justo era avasallador pero era sencillo, le aseguro que mas bien era parte de un sistema establecido, racional y con respuestas cerradas- si o no- para ser equitativos y que en el radicaba una belleza difícil de comprender, en una proporción pequeña era humana, pero se inclinaba mas a ser condición divina.

Pensó en cuanto razón tenía y le dijo que su nombre le hacía justicia.

Poco hay que aprender de esto, solo son pasajes y pasajes de una raza pensante pero cansada, son pensamientos brillantes y conversaciones interesantes, replicas de ojos templados y de encierros necesarios, de publicidad que habla, a la que casi nadie presta atención consciente, que inevitablemente esta en el fondo anunciando, advirtiendo y prediciendo entre otras cosas que nos perdemos de la gran imagen, por que todo lo vemos en fragmentos y tenemos este loco afán de amar las pequeñeces, retar a lo convencional y probarnos que seguimos siendo capaces de crear un objeto mas pequeño al anterior y que nos sabemos absurdamente pequeños cuando el mundo esta esperando por nosotros, cuando esta esperando escucharnos alzar la voz.

4 comentarios:

Manuel Martínez dijo...

Lo de ayer fue bien oportuno, en realidad si estaba a un paso de cometer una tonteria. Gracias =)

Anónimo dijo...

cuando esta esperando escucharnos alzar la voz.

Mauricio Aguilar Amorós dijo...

Yo me pregunto mucho si es válido el reproche del no poder escapar de la inercia social. ¿Si es cobardía o simplemente un modesto y respetuoso andar por las líneas trazadas? Dijo Litto Nebia, “sólo se trata de vivir”, y creo que el verdadero desafío es y será siempre ser feliz ¿cómo? Tal vez subido en el tren bala del consumismo o caminando a un lado de él, cada quien es un mundo.

Te felicito por tu blog, está conmadres…

yo soy caos! dijo...

una noche me quede pensando y me levante alas 7 32 am
soñe que todo iva perfecto
y que algun dia si responderias un millon de correos
me hise entender?